viernes, diciembre 16, 2005

King Kong

Fue la película que le hizo meterse en el mundo del cine y que realmente siempre quiso rodar, y al final se ha acabado saliendo con la suya. Peter Jackson ya tiene su King Kong, su circulo particular se ha cerrado ¿Y cual es el resultado? Me atrevo a decir que sobresaliente.

Primero sentar las bases de lo que voy a decir: Esta nueva versión NO supera a la original de 1933. La magia de ese clásico es intocable como lo son pocas películas y los efectos concebidos en su momento por Willis O’Brien siguen manteniendo creíble la fuerza de la historia pese al evidente desfase técnico. Y al igual que ocurrió con el remake de John Guillermin en 1976, esta nueva versión poco aporta al mito en el sentido de que la historia que se nos cuenta es la de siempre: El viaje, la aventura, la isla, la chica, el simio, el Empire State, los aviones y, finalmente, la belleza matando a la bestia. Todo sigue igual. Pero Jackson lo cuenta bien, pese a que mantiene esos problemas con las cámaras en las escenas de acción y la película puede hacerse larga a según que personas (son tres horas y siete minutos), y le da nuevo lustre aprovechando la tecnología de FX actual que tan bien demostró saber usar en su Trilogía de los Anillos, consiguiendo un Kong en CGI que parece más real que algunos actores de carne y hueso, que se erige como protagonista total del film (como tenía que ser) y sobre todo, como héroe/antihéroe trágico, eclipsando las correctas actuaciones del reparto (donde destaca el trío principal de Jack Black, Adrien Brody y sobre todo Naomi Watts) . Eso por no hablar de los dinosaurios, grandes, monstruosos, sin nada que ver con los de Jurassic Park, pues aquí no se busca al animal con rigor científico, se busca al monstruo prehistórico de las películas de aventuras. Y no podemos olvidarnos de ese Nueva York de los años 30 sumido en la Gran Depresión, empobrecido y sucio pero que al final de la película y con la nieve y el lago helado de Central Park se presenta casi como un idílico lugar de cuento de hadas que permite un respiro al simio y a su amada en uno de los momentos más hermosos de la película, un pequeño paréntesis en el caos y tragedia del final.

Esto nos lleva a hablar de dos de los mejores aciertos de la película a mi parecer: la ambientación cronológica, el mantener la historia en los años 30 es un acierto y Jackson sabe que Kong es hijo de su tiempo, hijo de una época en la que aún quedaba misterio en el mundo... hacer contemporánea la historia del simio no funcionaria, como ocurrió en la ambigua versión de los 70. Y el segundo gran acierto es la relación Kong-Ann. En la versión de 1933 nos encontrábamos con una atracción erótica por parte del simio y un claro rechazo por parte del personaje femenino; en la de 1976 esa atracción erótica era aún más acentuada, el simio era poco menos que un animal en celo aunque mostraba cierto afán de proteccionismo hacia su amada, sobre todo en el tramo final del film.
En la versión de Peter Jackson la cosa es más sencilla y al tiempo, más compleja. Por parte del personaje de Ann Darrow, superado el terror inicial, no surge amor hacia la bestia, pero si compasión y comprensión, un indudable aprecio, aunque sea por el hecho de agradecer la protección que el simio le brinda. En cuanto a Kong, él esta solo. Es el último de su especie. Podemos ver los restos oseos de otros como él, muertos hace tiempo (¿familia? ¿compañera e hijos?) y no podemos evitar percatarnos del dolor de ese simio que todos los días observa la puesta del sol con melancolía, quizá recordando tiempos mejores, cuando no era el Rey Kong, cuando no era un rey en su mundo pero tampoco un esclavo de la soledad, al que desde luego no le hacía ninguna falta ser encadenado y trasladado a una jungla de cemento. Y he aquí que se encuentra con esa criaturilla de cabellos rubios que es la primera que le hace frente sin miedo, la primera que le dirige la palabra, que le hace reir, que lo comprende y en su mente de bestia no puede evitar querer protegerla, o simplemente... quererla.

Peter Jackson ha hecho su película. No es perfecta, pocas películas lo son, pero es un digno remake que hace justicia al film original y en el que se nota el amor del director a ese gran simio en todo momento. Es una película de aventuras mayúscula, grande y espectacular, luminosa y oscura, y a ratos terrorífica (atentos a esa secuencia de insectos recuperada de una escena cortada de la versión de 1933... se nota que a Jackson se le puede aplicar el ‘quien tuvo, retuvo’). Pero es también un drama, una tragedia y ante todo, una historia de amor. Siendo objetivos, quizá no aporte nada como remake que es... pero no importa.

Es King Kong.

4 comentarios:

  1. Yaaaay, ganas de verla aumentando. Sin duda. Me gustó monton el trailer, ese aire que tiene. A ver si convenzo a mi hermano... y ya tenemos peli de Navidad. Y además sale Brooooody... (narices a miiiii babas)

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  2. Hay que decirlo: la película tiene una pintaza que tira p'atrás. Si voy a verla (espero), lo haré sabiendo que no me encontraré con la película de 1933, que ésa es insuperable (mejor no hablo del remake de los 70).

    Por ahora, lo peor que he oído ha sido de gente que no está convencida con el reparto humano o de los que se han fijado en que Kong "cambia de tamaño" (me imagino que será el tema de las proporciones, pero me parece que ése es un problema de muchas películas :P).

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  3. Anónimo11:21 a. m.

    Pues ya es curioso, pero la primera pelicula que recuerdo haber visto es "Godzilla contra King Kong" (yo iba con Su Radiactiva Majestad, claro). Pero la pelicula tien buenas pintas por lo que he oido.

    Y eso si Noe, eres la unica mujer que conoco que no babea por George Clooney, ¿seguro que te encuentras bien?? :P;)

    Usagi

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  4. Para mi un gran remake. Fiel al original y perfecto en su desarrollo. Entretenido pero con un pelín de acción de más. Los efectos digitales son lo mejor que se ha hecho hasta el momento, un trabajo encomiable. El rey Kong es una pasada!

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