jueves, diciembre 30, 2004

Secret Wars



¿Por donde empezar a hablar de una de las series de cómics más mascadas que uno puede encontrar? Recientemente he adquirido la edición en tomo que Planeta publicó no hace mucho de uno de esos cómics que por muy diversos motivos permanece en el recuerdo de un buen número de lectores y del que aún se sigue hablando. Su relectura tras años bajo la influencia de la nostalgia ha llevado a muchos a renegar de él al encontrarse ante un producto que a su juicio ha envejecido terriblemente mal. Para otros en cambio, con sus defectos y virtudes, sigue siendo un hito dentro del Universo Marvel.

Yo, como lector que acaba de leer las Secret Wars por primera vez, tengo mi propia idea del asunto. No hablaré ahora del origen de todo el embrollo y de la génesis de la maxiserie ya que tendría que remontarme a la línea de muñecos de Mattel y a las ansias de Marvel en general -y Jim Shooter en particular- de hacer la competencia directa a las Crisis en las Tierras Infinitas de la Distinguida Competencia. Así que si me lo permiten, pasaré a hablar de la obra (y aviso de que puede haber SPOILERS)

La impresión general tras la lectura es la de haberse encontrado con un cómic entretenido de correcta factura que no deja de recordar a esas grandes superproducciones cinematográficas cargadas de espectáculo. Y es que las Secret Wars es ante todo espectáculo y entretenimiento (amén de un ejercicio de merchandising) derivado de una sencillísima y simple historia que nos presenta a un puñado de héroes por un lado y a villanos por el otro enfrentados en un combate sin cuartel en un mundo alienígena por obra y gracia de un ser que se autodenomina como El Todopoderoso. La excusa perfecta para ver juntos a algunos de los personajes de más éxito (Spider-Man, Hulk, Vengadores, X-Men) repartiendo estopa, colaborando o enfrentándose entre ellos (algo casi obligatorio en estos crossovers).



Pero a lo largo de la lectura surgen de forma ocasional esas situaciones y hechos que deslucen el resultado final. Por una parte, la historia esta excesivamente alargada, se estira como un chicle, por no mencionar el hecho de que Shooter en el guión hace actuar a muchos personajes de formas considerablemente contradictorias. Un ejemplo claro es el de Lobezno, al que Shooter reduce a ser un buscabroncas camorrista psicótico. Vale que Logan no es un santo precisamente, pero por aquel entonces, en 1984, el personaje ya había madurado lo suficiente gracias a Claremont y Byrne para ser mucho más profundo y versátil de lo que Shooter muestra. Casos similares se producen con otros personajes (Reed Richards, Capitán América, etc...), aunque ya no de forma tan acusada. Otro hecho ciertamente desconcertante es que en buena parte de la trama los miembros de los X-Men presentes en la misma son poco más que unos cero a la izquierda, fomentando la desconfianza de los otros héroes. Respecto a los villanos, nos encontramos con un reparto algo más desigual, con villanos conocidos como Octopus o El Lagarto que están muy fuera de lugar entre tanto berenjenal cósmico y otros de indudable poder pero que no son los primeros en las listas de los más populares, por no mencionar que otros de gran calibre son poco más que humillados, como Ultrón (reducido a simple guardaespaldas del Dr. Muerte) o Kang (al que se borra de un plumazo). Esto nos lleva a hablar del personaje al que Shooter realmente mima en la obra y que se erige como gran némesis: Victor Von Muerte. Un Dr. Muerte asombrado ante el espectáculo cósmico de poder que le rodea, lo cual le inspira humildad pero al mismo tiempo la irrefrenable codicia que le llevará a intentar hacerse primero con el poder de Galactus (el Devorador de Mundos, introducido como villano, algo discutible) y posteriormente con el del Todopoderoso.

A lo largo de la historia nos encontramos con sorpresas (Magneto es situado por El Todopoderoso en el bando de los héroes), sucesos épicos y grandes combates en los que cada héroe tiene su momento de gloria y alguna que otra fumada mental del guionista (la muerte-que-no-es-muerte de La Avispa, el tirarle una montaña encima a los protagonistas...). La historia finalmente no goza de la gran trascendencia para el Universo Marvel que debería haber tenido, en parte porque el dibujo de Mike Zeck, si bien es correcto, se queda corto a la hora de transmitir la grandiosidad y el sentido de maravilla que ciertos momentos hubieran requerido. La misma historia dibujada por el Byrne de la época (por mencionar a alguien) hubiera resultado sin duda mucho más redonda gráficamente hablando. A su vez, muchos de los sucesos que tendrían repercusión en las series regulares de los personajes tampoco serían especialmente drásticos. Únicamente el asunto del traje alienígena de Spider-Man acabaría trayendo auténtica cola varios años después. Otros hechos remarcables son la aparición de una nueva Spider-Woman, el inicio de la perdida de racionalidad de un Hulk controlado por Banner, la recuperación de su forma humana por parte de La Cosa, la unión de Hulka a Los 4 Fantásticos, el poder ver el rostro del Dr. Muerte curado y sin marcas... momentos de mayor o menos importancia pero no de gran repercusión.



Un quiero y no puedo, una disfrutable obra de entretenimiento y espectáculo, plagada de aciertos pero también de errores que pese a su enorme éxito y a ser considerablemente recordada con cariño por un buen número de lectores ha acusado el peso de los años y sin duda lo seguirá acusando. En ese sentido su competidora de DC, las Crisis, ha salido triunfadora sobre estas Guerras Secretas.

miércoles, diciembre 29, 2004

Castigando



Día de revisionados en dvd, por lo que hoy toca hablar de una película de esas que son simple y llanamente malas. Apaleada en general por la crítica, respuesta tibia del público, etc... Mala.

Estoy hablando de El Castigador.

Y bueno, yo soy el primero en decirlo, la película es mala. El guión tiene sus buenos agujeros (de esos por los que puede caber un helitransporte o una mini-Estrella de la Muerte), los actores en su mayoría no es que se luzcan precisamente (sobre todo la pareja villanesca, bastante sobreactuados, sobre todo Travolta) y otros se limitan a cumplir. El único que a mi parecer lo borda es el protagonista, Tom Jane, que no es que interprete a Frank Castle: ES Frank Castle.

Pero como me suele pasar a mi (y me pasa muy a menudo), es una película mala que me encanta ver... y no necesariamente para reírme de ella, requisito indispensable con más de un subproducto que circula por ahí (esos filmes de videoclub... algún día les hablaré de Boa vs. Pyton o de Proyecto Viper), sino para disfrutar de aquellos puntos salvables de la misma que simple y llanamente, me encantan.



¿Puntos salvables? Si, esta peli tiene puntos salvables, bastantes. A decir verdad toda película los tiene, incluso Batman y Robin, por grotesco que parezca. Lo primero que salvo de la quema son los créditos iniciales, se me antojan simplemente perfectos. El logo de Marvel acribillado a balazos, toda una declaración de intenciones, seguido de los casquillos descendiendo dejando tras de si una estela de humo al tiempo que comienza a sonar ese main theme que bebe del spaghetti western... es un momento que roza lo poético.

Y en general me gusta el modo en que está rodado el film: claro, pausado, muy clásico. En ningún momento, en ninguna escena de acción nos vemos apabullados por esas secuencias que exceden el dinamismo a la hora de mover la cámara y que pueden llevar al mareo y confusión y que son tan típicas en el cine de hoy. Irónicamente lo que debería ser una virtud se puso en contra de la película cuando muchos criticaron ‘su falta de movimiento y ritmo en la acción’. Por otro lado, otro aspecto de la película que me satisface considerablemente es su incorrección a la hora de mostrar la violencia. A decir verdad, El Castigador me parece más violenta que Kill Bill, por poner un ejemplo, ya que pese a mostrar mucha menos hemoglobina consigue ser más cruda: piercings arrancados de forma sádica, cuchillos atravesando gargantas y asomando por la boca, una madre y su hijo atropellados, una cabeza partida por la hoja de una guillotina para folios (o eso parecía, mi primo dice que es un cuchillo jamonero hipertrofiado), etc...



Todo esto acabó jugando en contra de una película que en cierto modo parece más propia de los 80 que de los 90, y es que la sombra de Charles Bronson y su Yo Soy la Justicia es alargada y no deja de planear sobre esta película (de la misma forma que ya planeaba sobre los cómics del personaje)

Y hablando en plata... la pelea con El Ruso es cojonuda.

lunes, diciembre 27, 2004

Sabe, oh príncipe...



¡Crom!

¡Mi regalo/capricho de estas navidades!

(O como el responsable de este blog se sirve del mismo para airear sus nuevas adquisiciones)

jueves, diciembre 23, 2004

¡Vivan los pastiches referenciales!



Sky Captain y El Mundo del Mañana me ha resultado toda una sorpresa. No creo que ahora mismo pueda escribir un comentario extenso sobre la película (se impone un segundo visionado) pero si puedo decir que lo simple de su guión (bastante) se suple de sobra con un trabajado aspecto visual, una excelente fotografía, una banda sonora más que correcta y un buen número de homenajes/referencia a la ciencia-ficción clásica y los cómics de los años 50.

Manteniendo esa imaginería visual y mejorando algo los guiones, es más que posible que su director, guionista y último responsable Kerry Conran tenga aún mucho que decirnos y mostrarnos.

Esperemos que así sea.

miércoles, diciembre 22, 2004

Recetas

Bien, ya que gran parte de esas 1000 visitas del blog que se celebraron en su momento se debieron a una gran cantidad de incautos buscando recetas de calamares creo que es acertado seguir algunas sugerencias de terceras personas y dejar aquí una recetilla para resarcirlos.

Ñam!

Receta de Calamares Fritos

    Ingredientes:

  • 700 gramos de calamares.
  • Jugo de limón.
  • Aceite vegetal para freír.
  • Un poco de orégano.
  • 60 gramos de harina.

Limpiar y cortar los calamares, lavarlos y escurrir en una coladera durante 1 hora. Sofreírlos en aceite a temperatura muy moderada (unos 350ºF u 80ºC sería la correcta). Mezclar bien la harina con la sal y enharinar las piezas de calamar sofritas, dejando los tentáculos para el final.

Sacudir el exceso de harina de las piezas y freír en aceite caliente, las que permite el tamaño de su sartén a la vez. Se retiran de la sartén con una espumadera cuando tengan un color dorado. Rociar encima el jugo de limón, un poquito de orégano, y servir inmediatamente.

Hala, ahí queda eso.

PD: Si alguien se pregunta que hago yo a estas horas soltando recetas mucho me temo que se quedará sin respuesta, dejando que su mente sea carcomida por el enigma.

lunes, diciembre 20, 2004

Muerte por taza de té



Para los que se acuerden de este post (o engendro visual, como prefieran).


Carcelero: ¿Tiene nombre tu pequeño mundo particular, eh? ¿Qué ocurre en él cuando nosotros no queremos huir? ¿Nos matas... con una taza de sopa? Je je je je...

Riddick: Es té, en realidad.

Carcelero: ¿Qué dices?

Riddick: Que te mato con mi taza de té.

El diálogo que abre la escena más fantasma y freak (a mi parecer) de ese enésimo ejemplo de “'Serie-B-con-presupuesto-de-Serie-A'” que es Las Crónicas de Riddick.

Se opine lo que se opine de la película es imposible quedarse indiferente ante tal secuencia (para muchos una impresionante chorrada, pero ya quisieran otras chorradas ser tan... tan... tan algo). Y es que como dice Kyra: Muerte por taza de té... caray ¿por qué no se me ocurrió a mi?

:P

miércoles, diciembre 15, 2004

Quotidionia Delirante VI

Este calamarcito se dirigía ayer confiado e inocente a su librería especializada habitual como tantos otros días esperando poder saciar sus ansias de lectura comiquera mensual a la par que enriquecía a los sufridos comerciantes que la regentaban.

Y he aquí que este calamarcito se encuentra ¡la librería cerrada! ¡calamidad de calamidades! ¿Pero como puede ser, que aciago suceso se ha abatido sobre este minúsculo lugar?

La respuesta, tontamente, a su espalda, donde en las mismas galerías una antigua y cerrada tienda de discos está siendo reconvertida en la nueva y más grande librería. He ahí la respuesta al enigma: un traslado, en el cual el antiguo local queda relegado a almacén de material antiguo (y también algo de basura invendible que tarde o temprano será relegada a los mercadillos, soporte de estanterías o reciclaje).

Soségase el calamarcito ante tal hecho y efectúa su compra, tranquilo y confiado, cruzando unas pocas palabras con los sufridos comerciantes, para salir como si nada pues en el fondo todo seguía igual.

PD: Todo este rollo solo para contaros que ya tengo el FH: Final Conflict, si es que a alguien le importa.